Improvisando

Ayer sábado, superada la barrera de los 80km en 5h 40′, sin incidencias. El protagonista: el calor, como no. Hoy no hay fotos por varios motivos , empezando porque tengo que encontrar el modo de llevar el móvil a mano, actualmente lo llevo en la camella.

La semana ha ido bien, he cumplido el objetivo de entrenar martes y jueves, rutas entre 30 y 40 kms incluyendo el megasubidón de la zona, una subida de 600ms o mas en muy pocos kilómetros (siempre se me olvida mirar). Tengo que acostumbrar al cuerpo a funcionar con las primeras luces del alba. Ahora a guardar la disciplina.

No voy a controlarme el peso, es demasiado frustrante, ya lo iré notando. Me alimento bien, a sus horas, controlando lo que entra y hasta paso algo de hambre. La barriga ha bajado un poco, lo noto, pero el peso la última vez que miré seguía igual, en los 80kg pero la explicación es que lo que se va de la barriga acaba en la pierna, pues noto que se vuelven a poner duras, es decir estoy haciendo músculo. Nada, paciencia, a seguir así, ya llegarán las piernas a lo suyo y cuando eso suceda todo será perder peso y barriga si mantengo una disciplina mínima.

Empiezo a rodar a las 6:20h con las primeras luces. Lo puedo hacer mejor, a ver si el sábado próximo, Dios mediante, empiezo a las 6, o antes. Mi problema es que mi cuerpo es mas bien perezoso, igual que funciona mejor una vez ya bien rodada la ruta con el despertar le pasa lo mismo, eso de saltar de la cama al sillín y empezar a rodar como un zombi creo que no es lo mío, por lo que el madrugón es importante. Y encima he dormido poco y mal, todo pura emoción porque he vuelto a mis sierras perdidas y recónditas donde nadie o casi nadie por aquí se aventura, y de hecho aunque hay algún pueblo cercano nunca he visto ciclistas por el lugar. A mi edad y me emociono como un crío pensando en la ruta que voy a hacer el día siguiente.

Es bonito salir temprano y aprovechar el frescor y los aromas de la madrugada (salvo el de las numerosas marraneras… ). Mientras me adentro en lugares que hacía un año que no visitaba me entretengo pensando en los preparativos de la ruta, que si voy bien provisto de avituallamiento, y sobre todo de hidratación. Hoy todo ha salido bien, como a mi me gusta, sin incidencias, tanto yo mismo como mi montura hemos vuelto enteros, de una pieza y sin ganas de llorar, como algunas jornadas épicas del pasado, las que te hacen aprender y tomarte las cosas en serio, recordando que por estas latitudes en estas fechas una ruta de 80kms es potencialmente peligrosa. A mi no me gusta arriesgar por esos parajes desolados (el simple hecho de ir ya es un riesgo), inhóspitos, sencillamente no es el caso, salgo para divertirme, para evadirme, para cuidar de mi salud física y mental, mi objetivo es ese y no mas. Por eso además procuro en todo el recorrido tener cuidado con la montura, especialmente en los descensos, con esos baches y piedras escondidos que me pueden dar un disgusto serio, habla la experiencia. Así que tonterías las justas. Y un pensamiento lleva a otro de forma que me sorprendo metido en verdadera zona comanche meditando cuestiones algo mas trascendentales sobre el significado de la verdadera libertad y de su relación con el instinto aventurero que creo que compartimos todos los que le damos a los pedales. Aventura y verdadera libertad, interesantes reflexiones, pero como estamos para hablar de la ruta y los entrenamientos dejaremos la metafísica y la teología para mejor ocasión.

A las 9:30 ya estoy mas o menos en el ecuador previsto, paso por el fondo de un barranco y ahí abajo hay un frescor importante, el último que voy a sentir. Pero antes me han pasado algunas cosas interesantes. Primero, estoy haciendo la ruta de memoria y me he confundido en un camino. Lo bueno es que he descubierto unas higueras de higos orales que están mas buenos que la miel . Volveré, espero que no le importe al tío del campo si me llevo unos cuantos… se le están cayendo de la higuera y no los recoge . Lo segundo, he pasado por una zona presuntamente restringida, precisamente al volver y tomar el camino correcto. Había un hombre con un coche, lo he saludado pero en lugar de devolverme el saludo lo que me ha dado ha sido una mirada severa. Mas adelante veo un cartel en rojo que no recordaba: “Prohibido el paso, finca privada, prohibido coger setas”, aunque sin cadena. Como no me han dicho nada, y además dudo que ese no sea “camino de paso” sigo adelante, ya me enteraré si el camino es de paso o no. Luego veo otros carteles iguales pero en caminos que bajaban a la rambla. Luego, unos kms mas adelante, continuando la subida en la parte chula de la ruta con su bosque de pino carrasco, me encuentro con unos cazadores que me saludan y que me ha parecido que estaban quitando los carteles de coto de caza. Un poco raro. Cuando vuelva estaré atento. En la misma zona y continuando la subida empiezo a sentir un picor en los muslos, miro a mi brazo y se confirman las sospechas: los tábanos también están en esta sierra. Malditos. Confiado, no me he puesto el repelente, no recordaba haberlos encontrado aquí. Luego en casa descubro que me han cosido, tengo unos habones como volcanes.

Sobre las 10 y pico ya he hecho la parte mas difícil de subida y me siento bien, me he hidratado bien y he parado cada hora a comer algo, me siento fuerte pero ahora empieza el verdadero reto porque aunque mayormente tengo bajada y llano voy a ir bajando de altitud y el calor va a ir subiendo, y hoy está pronosticado otro de esos grandes días de calor, que vaya veranito llevamos. Luego en casa veo el pronóstico del tiempo y mientras en el norte casi tienen que ir con cazadora por aquí volveremos a abrasarnos. Mirando por ahí descubro que “Murcia siti” ostenta el cuarto lugar nacional en cuanto a ciudades infernales en verano, y como taifa autónoma somos el nº 1. En mi pueblo siempre hay 2 o 3 grados menos pero este verano casi ni se nota. Y por si a alguien le interesa ahí van unos consejos sobre bicicleta y calor, en unos paisajes que son los mismos que por aquí.

Sigo avanzando en el camino de retorno y llego a una zona donde debo decidir si sigo con lo previsto o improviso. Solo llevo 40kms y hoy quería llegar a los 70kms, pero si sigo en lo previsto no creo que llegue. Estoy parado en medio de un paisaje yermo y desolador, el aire pesa y casi quema ya, esto se parecería bastante a los páramos de Mordor si no fuera porque los días aquí mas que luminosos son radiantes, casi cegadores. Me siento fuerte, bien hidratado y tengo reservas, elijo el desafío y tomo un camino que nunca he recorrido pero sé donde acaba y de ahí en adelante creo que sabré encontrar el camino. Además está ya al lado de la autovía así que a las malas malas tengo la seguridad garantizada. Tampoco tengo todos los mapas de esta zona porque no tenía previsto venir por aquí. Al final meto el móvil y los mapas en la camella y vuelvo a hacer algo que ya no recordaba: orientación instintiva, que no me ha fallado y me pone muy pronto de nuevo en terreno conocido.

Al final el largo camino de vuelta a casa, un montón de kilómetros mas bien llaneando pero forma parte del entrenamiento. Llego a casa justo a mediodía, con el objetivo sobradamente cumplido y habiendo gastado (al final, a propósito) los 3l de agua de la camella con electrolitos mas medio bidón que llevo por si las moscas. Hay que tener en cuenta que en estas rutas no hay fuentes, ni manantiales, ni nada donde recargar agua. En general si lo hago muy bien, me entretengo poco o nada (salvo que sea ruta de exploración), me hiperhidrato bien antes de salir y empiezo mas temprano creo que podré hacer 90kms o quizás 100kms apurando mucho en rutas sin agua de por medio, claro, en lo que queda de verano y calor, que espero no sea mucho. Forma parte del desafío y el entrenamiento en dureza, pues cuando refresque el calor ya no será un elemento de desafío y la hidratación no será tan problemática y extremadamente crítica. De todas formas no creo que alcance al nivel de forma que quiero para esos rutones así que debería ir pensando mas bien en sobrevivir como pueda lo que queda de verano y planificar algo serio ya para septiembre.

En fin, me he divertido bastante, me he machacado pero no he sufrido. Me voy encontrando muy fuerte, estoy poco entrenado y tengo demasiado sobrepeso y sin embargo me siento mejor que el año pasado por estas fechas que llevaba varios años seguidos sin dejar de rodar. Al final va a ser que la bici va a tener bastante que ver, porque subir estoy subiendo muy pero que muy bien y ya no tengo esas sensaciones de subir y llegar a casa matado. En fin, misterios, cuanto mas viejo mas fuerte, a ver cuando empieza “la cuesta de bajada” en este sentido, y cuando llegue ya la bajaremos con prudencia, pero mientras tanto a disfrutar todo lo que se pueda.

Para comer hamburguesa casera a la brasa, pero ojo, en lugar de panecillos hojas de lechuga iceberg que además está mas buena así. Y el resto de la tarde intentando sobrevivir al calor a base de mojitos.

La conclusión que saco es lo ya comentado: me voy encontrando bien y en la ruta de hoy me ha quedado claro que lo mas duro es el calor. He ido bien y he hecho las subidas bien pero cuando me he empezado a encontrar agotado y a sentir el terreno duro ha sido cuando ha empezado a apretar el calor. Es el calor, mas que el terreno, el elemento decisivo. Ya veremos que pasa cuando bajen un poco las temperaturas, esperemos que se note ya algo en la segunda quincena de este mes. El verano se va y con calor o sin el hay que tratar de aprovechar todo lo que se pueda, y si sobrevivo a este infierno espero seguir contándooslo. Un saludo.

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